Experiencia visual y gustativa en El Hojaldre

Experiencia visual y gustativa en El Hojaldre
agosto 21, 2018 metrica
In ARTE, CULTURA, ESTILO DE VIDA, Gastronomía
Ciento diecinueve años se dicen en tres palabras. Sumando una veintena  de letras nos es posible invocar, una inabarcable cantidad de momentos. Así que si bien no podemos confiar en la memoria, para resguardar lo vivido a través de los años en un espacio como El Hojaldre; si que la arquitectura se encarga de absorber los sentimientos a los que durante décadas ha dado cobijo. Tan solo para luego devolverlos, transformados en una atmósfera que nos conecta con los que somos: una colectividad, un pasado que camina hacia el futuro.

 

El número 200 de la calle Allende en Chihuahua, es una esquina con dos características principales: su belleza y su historia. Su belleza, porque tras de sus ventanales, podemos echar un vistazo al centro histórico de nuestra ciudad a través del lente del buen gusto, porque sus paredes anchísimas de adobe se recubren de bellísimos acabados, por que las clásicas formas de sus puertas y sus techos nos regalan paz y pertenencia. Historia por que recordamos en cada detalle arquitectónico, que antes de que llegarán los avances tecnológicos, que ahora nos resguardan de las inclemencias del tiempo, nosotros, las personas, a base de puro ingenio, lográbamos resolver nuestras necesidades de recogimiento.
Basta mencionar los patios centrales de aquellas viviendas de principios del siglo XX, que en colusión con los grandes ventanales y las arqueadas puertas, conformaban todo un sistema de ventilación y climatización de los espacios. Las altísimas páredes no eran más que una búsqueda exitosa de alejar al sol inclemente. Mientras que, por si esto no fuera poco, cada habitación estaba conectada con el centro al aire libre de la vivienda, resolviendo el traslado dentro de ella, así como la entrada de luz natural.

 ¿La increible? La estética no fue sacrificada por lo utilitario, ni mucho menos, la belleza clásica de esta casa centenaria en forma de C es inapelable e imperecedera.
Cuando vayas a El Hojaldre a desayunar, a comer o a cenar, no te olvides de voltear a tu alrededor, porque aparte de comer platillos únicos y deliciosos, estarás rodeado por el resultado de cientos de años de tradición y cultura.